viernes, 3 de octubre de 2025

Amelia Tiganus, un símbolo de lucha contra la trata

Amelia Tiganus es uno de los rostros más comprometidos con la abolición de la prostitución. Es la fundadora de la asociación Emargi

Mónica Yepes 




El lugar en el que naces no puedes escogerlo, pero te marca para siempre. Así lo piensa Amelia Tiganus, una activista feminista y abolicionista superviviente de la trata de mujeres, que cuenta un desgarrador relato sobre su vida y cómo se ha convertido en un símbolo de lucha, superación y valentía para muchas mujeres. Amelia nació en el año 1984 en Galatis, Rumanía, en el seno de una familia de clase obrera. Algo que ella considera “marcó mi destino”.

“Yo quería ser médica, profesora y hacer planes con mi vida, pero todo esto desapareció de un día para otro”. Cuando Amelia tenía tan solo 13 años y volvía de la escuela, un grupo de cinco chicos decidieron que insultarla no era suficiente y la violaron. Le arrebataron su inocencia. Desde entonces cambió completamente su vida.

En ese momento, aparte de sentir vergüenza, miedo y asco, Amelia no tuvo la confianza de contárselo a nadie, porque “sentía que de alguna forma les había defraudado y pensaba que yo misma me había metido en líos”. No denunció los hechos por vergüenza, y las violaciones continuaron y se convirtieron en sistemáticas. Por ello, decidió abandonar sus estudios: “Me convertí en un ser muy vulnerable y sobre todo para los proxenetas, que supieron sacar provecho de esa situación, que me vendían la prostitución como una salvación y una forma de salir adelante”.

Pero su calvario no terminaba ahí. Con 18 años fue vendida a un proxeneta español por 300 euros. “El primer prostíbulo en el que acabé estaba en Alicante y a ese le siguieron cuarenta más”. Fue explotada sexualmente y se quedó atrapada en este sistema prostitucional durante cinco años.

Una tortura continua

“No sé si alguien se puede imaginar cómo es la vida en un prostíbulo, lo que es estar a miles de kilómetros de tu casa e incluso no conocer el idioma. Vestimos como los puteros nos quieren comprar, porque somos la mercancía que ellos compran”, relata Amelia. La vida de las prostitutas es una tortura permanente consentida por el dinero, que deja graves secuelas en aquellas mujeres hasta el final de sus días. “Dormíamos hacinadas en los mismos espacios donde durante horas la repetición de la penetración se convierte en un acto de tortura. Tenemos que ver pornografía las 24 horas del día, hacer fila para absolutamente todo, hasta para comer y dormir”, recuerda.

Según Amelia, el funcionamiento de todos los burdeles es el mismo. Hay un sistema de multas sobre el cual se les controla, se les engancha a la cocaína y al alcohol desde el primer momento y se les enseñan “diferentes formas de captar a los puteros”, acabando ellas mismas enganchadas para poder soportar todo aquello.

Cuenta que les venden ropa, productos cosméticos y de primera necesidad a unos precios desorbitados, porque ellas no conocen el valor del dinero. Al final se aprovechan de todo”. Después de cinco años, Amelia colapsó tanto física como psicológicamente y sentía que “ya no podía hacer más el papel de la puta feliz”.

Le llevó tiempo salir de este mundo, pero lo logró. Hoy, es una de las principales activistas contra la prostitución y ha recibido varios premios y reconocimientos por su labor en pro de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

Cuenta que tuvo varios intentos de dejar la prostitución, pero los proxenetas siempre encontraban la forma de retenerla. “Lo más complicado son las cadenas psicológicas que arrasan con tu voluntad y con tu esperanza. No confías en el mundo exterior”. La activista considera que las prostitutas se sienten estigmatizadas por la sociedad. “No nos sentimos arropadas, ni comprendidas y muchísimo menos sentimos esa confianza de que se nos va a ofrecer un lugar en este mundo”.

En 2007 decidió alejarse de esta vida y, desde entonces, vive en el País Vasco, donde logró reconstruir su vida y renacer. “Fue muy duro. Tuve la suerte de encontrar un trabajo de camarera y también tuve la fortaleza de agarrarme a él. Durante tantos años te dicen que no vales para otra cosa que para ser puta, y al final eso te marca”. Luego empezó a dedicarse a la militancia, al activismo y la educación. Entre sus próximos objetivos está el de estudiar Psicología Social: “Creo que a través de mi vivencia y experiencia podría ver cosas que otra persona que estudie no puede ver. Creo que desde ahí podría aportar más cosas”.

El feminismo como salvación

Es fundadora de Emargi, una asociación que lucha por un futuro libre de explotación sexual y reproductiva de mujeres y niñas. Considera que las políticas públicas deben tener un papel imprescindible para evitar que se creen nuevos demandantes de prostitución.

Dentro del proyecto de ley abolicionista presentado junto a sus dos compañeras de Emargi, Oiane Menika y Leire Candel, plantean tres ejes de actuación: la descriminalización de las mujeres en prostitución y la exigencia de políticas públicas que garanticen sus derechos -una ayuda económica, el acceso a la vivienda, la formación, la terapia, el asesoramiento jurídico, el acompañamiento psicosocial-. “No entendemos como derechos el pagar impuestos para ser penetradas por boca, vagina y ano por cualquier indeseable. También pedimos perseguir todas las formas de proxenetismo mediante una reforma en el Código Penal y desincentivar la demanda de prostitución a través de la formación, la sensibilización y las campañas sociales”.

“Hemos permitido que la pornografía se convierta en la educación sexoafectiva de las generaciones más jóvenes”

“Las redes sociales como Instagram, TikTok y Only fans llevan a las chicas a exponer su cuerpo y su intimidad”



Fuente:

También te animamos a colaborar en esta petición para abolir la prostitución y la pornografía:


Change.org/aboliciónProstitución

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miércoles, 1 de octubre de 2025

MÓVILES: LA REVUELTA DE LOS PADRES

El movimiento "adolescentes sin móvil", iniciado en el barrio barcelonés de Poblenou, se extiende por toda España. De Barcelona a Madrid, del País Vasco a Andalucía, los padres denuncian los peligros de los smartphones para sus hijos adolescentes.



DOCUMENTAL  ARTE.tv

Enlace:


📱 MÓVILES: LA REVUELTA DE LOS PADRES

Un documental que está despertando conciencias

¿Estamos perdiendo a nuestros hijos en las pantallas?
Este documental es un grito colectivo de madres y padres que han dicho ¡basta! A través de testimonios, datos y propuestas concretas, se plantea una pregunta urgente:
¿Qué infancia estamos permitiendo?


🎬 Documental disponible en YouTube

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👨‍👩‍👧‍👦 ¿A quién va dirigido?

• Padres preocupados por el uso excesivo del móvil en casa
• Educadores que ven cómo las pantallas afectan la atención, el sueño y la convivencia
• Cualquier persona que quiera recuperar el vínculo, el juego y la conversación

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💬 ¿Qué encontrarás?

• Testimonios reales de familias que han tomado decisiones valientes
• Datos sobre el impacto de los móviles en el desarrollo infantil
• Propuestas para actuar desde casa y desde la escuela
• Una comunidad que está despertando y organizándose

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📣 ¡Organiza un visionado colectivo!

Ideal para AMPAs, centros educativos, grupos de crianza o encuentros comunitarios.
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Después del documental, abre el diálogo. ¿Qué podemos hacer juntos?

También sería bueno verlo y dialogarlo con nuestros hijos.



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martes, 30 de septiembre de 2025

EN DEFENSA DEL JUEGO LIBRE PARA LOS NIÑOS

JULIÁN DE ZUBIRIA SAMPER

30 de septiembre de 2025

EL ESPECTADOR




Hasta la generación Z, los niños de todas las culturas jugaron en grupo y de manera libre. Eso cambió con la emergencia de las pantallas. Ahora los niños juegan de manera individual, virtual, encerrados en sus cuartos. ¿Qué impacto tiene este cambio cultural en el desarrollo de niñas y niños?

Johan Huizinga escribió en 1938 Homo ludens. En ese hermoso y original texto, el historiador holandés considera que el juego es tan esencial en la cultura como lo ha sido la razón o la fabricación de herramientas. Todas las sociedades –incluso las animales– han jugado y los juegos suelen ser extrañamente parecidos. Corremos, saltamos, golpeamos una pelota, perseguimos a otros o trepamos con el fin de divertirnos, construir comunidad y aprender a socializar. Jugamos de manera voluntaria y libre, llenos de energía, alegría y tensión, simulando la realidad y respetando las reglas que hemos construido para cada juego. Lo propio del juego es la incertidumbre y el azar.


Hasta la llamada generación Z, todos los niños jugaron en grupo y al aire libre. La primera generación que no lo hace es la Alfa, aunque con la generación Z comenzó la transición. Los parques fueron espacios construidos para los niños y niñas. Desde muy pequeños, permanecían fuera del hogar al retornar del colegio. Así mismo, los fines de semana y en vacaciones pasaban la mayor parte del tiempo jugando con amigos, hermanos, amigos de los hermanos y primos. Salían temprano de casa, volvían a almorzar y nuevamente a la calle. Allí nadie en especial los vigilaba. Se vigilaban entre todos. Los padres confiaban mucho más en sus hijos e hijas. También había más confianza con los vecinos y los hijos de ellos. Todos sabían que los más pequeños podrían enfrentar con éxito las dificultades y que, si tenían alguna, los hermanos mayores o los vecinos saldrían en su apoyo. Aun así, desde pequeños los habían preparado para enfrentar los retos en rituales en los que los hermanos mayores tenían un rol esencial.



En grupo aprendimos a hacer pilatunas, a compartir y a resolver conflictos. Fue así como aprendimos a esperar el turno para subirnos a la bicicleta, para saltar o para ingresar a la cancha comunal. En grupo nos volvimos más empáticos y tolerantes. No siempre se logró, pero invariablemente fue una finalidad cultural.

Algunos juegos evidentemente eran arriesgados e involucraban retos complejos. En los carros de balineras, por ejemplo, el riesgo era alto porque estos alcanzaban gran impulso en las cuestas empinadas y no contaban con frenos para detenerse de manera rápida. Si aparecía un carro, teníamos que frenar con nuestro propio cuerpo: nos botábamos al pavimento rompiendo el pantalón y raspando las rodillas. Aun así, nos levantábamos y volvíamos a intentarlo. La calle enseñaba resiliencia y tolerancia al fracaso. Algo similar sucedía cuando trepábamos a los árboles para coger los frutos en las casas vecinas, cuando convertíamos las ramas de los árboles en saltarines o cuando las más grandes asumían la forma de garrochas. No hay duda, muchas veces se rompían las ramas y en algunas muy contadas excepciones los niños partían sus brazos o se caían de las paredes. Pero lo volvían a intentar tan pronto como fuera posible. Como explicó bellamente Francis Truffaut en su película de 1976, los niños tienen La piel dura. O mejor, la tenían, porque todo eso cambió con la emergencia de las pantallas en la vida humana.

Estudios científicos publicados en la prestigiosa revista Nature ratifican que los juegos al aire libre y arriesgados son “cruciales para un desarrollo físico, mental y emocional saludable. Los niños necesitan estas oportunidades para desarrollar mejor percepción espacial, coordinación, tolerancia a la frustración y confianza”.

Aun así, la llegada de las pantallas trastocó por completo la finalidad del juego. La televisión lo convirtió en espectáculo y a algunos poquísimos jugadores en multimillonarios. Con miles de millones de pantallas desplegadas por todo el mundo, los juegos se convirtieron en una de las empresas más rentables. Se cambiaron las reglas para que los tiempos de duración fueran estables. En medio de un espectáculo que mueve miles de millones de dólares y que paraliza el mundo, se aleja de su propósito inicial y se vuelve inminente el riesgo del dopaje, la trampa y las mafias.

Así mismo, las pantallas han reconfigurado por completo la niñez y la juventud a nivel individual. Hoy los parques les pertenecen a los perros, mientras los carros y las motos se apoderaron por completo de las calles. Desaparecieron los hermanos, la familia extensa y los vecinos. En Inglaterra, estiman que el 76% de los niños no juega regularmente en la calle, en tanto sus abuelos solían hacerlo diariamente.

La enorme diversidad de interacciones que encontraban los niños ha sido sustituida por la que se realiza en el muy limitado y cerrado grupo familiar. Los hijos únicos suelen permanecer encerrados en sus casas frente a pantallas y solo salen a hacer deporte vigilados por adultos. La sociedad se llena de “padres helicópteros” que supervisan a sus hijos en todo momento, que no confían en ellos y que no les permiten construir amistades. Es muy frecuente que los niños practiquen algún deporte, pero siempre contando con la activa presencia de adultos.

Desapareció el juego libre. Por ello, aunque resulte paradójico, los padres de hoy pasan más tiempo con su hijo único que el que pasaban los de antes con los múltiples hijos que tenían. Así lo demostró Jonathan Haidt en La generación ansiosa (2024). Pasan mucho tiempo con su hijo, pero es un tiempo de menor impacto en su desarrollo porque está mediado por pantallas en el hogar o asociado a la supervisión de actividades por fuera de casa.




¿Cuál es el costo de este profundo cambio cultural?

Los niños hoy llegan a los colegios con menos vocabulario y atrás en motricidad fina y gruesa. No es lo mismo correr, saltar y trepar con los amigos que manejar una tablet encerrado en el hogar. Con la tablet no hablan, no postergan la gratificación y no resuelven colectivamente los problemas. Por eso los niños actuales tienen menos autonomía, atención, flexibilidad y tolerancia a la frustración. Saltando, cayéndose y levantándose los niños se volvían más tolerantes, empáticos y flexibles. En esos espacios grupales aprendían a resolver conflictos y a entender que ellos no eran el centro del mundo. Hoy piensan más en sí mismos y, si bien es cierto que un niño que no juega de manera libre rompe menos pantalones, es importante entender que también de esa manera se vuelven menos autónomos y arriesgados. Tienen baja confianza en sí mismos porque sus padres suelen sustituirlos cuando se enfrentan a problemas.

Afortunadamente siguen existiendo los colegios. Allí los niños simulan los juegos al aire libre que antes casi todos jugaban a diario. Por eso la escuela no es un buen lugar para permitir los celulares. Por fortuna, allí los niños juegan de manera más libre y colectiva. Aun así, la nueva generación de padres vive con tanta angustia que solicitan cámaras para ver a sus hijos en todo momento y, cuando sea posible, instalarán un chip en sus cerebros para saber qué piensa y qué hace su hijo o su hija cuando no está con ellos. Mientras eso pasa, algunos han optado por educarlos en casa. Es tal su nivel de angustia que no quieren dejarlos jugar y convivir con otros niños. Les quieren cortar las alas de la libertad, la empatía y la socialización.

Los niños que juegan colectivamente y de manera libre son más sanos emocionalmente, más autónomos y seguros. Ojalá vuelvan a jugar con otros niños en los barrios y los parques y, dado el crucial papel del juego en la construcción de comunidad y en el desarrollo integral en la infancia, ojalá el juego de roles recobre la importancia que debería tener en todas las escuelas. Su papel es fundamental en el desarrollo del pensamiento simbólico y en la socialización de los menores.


P.D.: El 16 de septiembre partió uno de los más grandes innovadores del país: Dino Segura Robayo, cofundador de la Escuela Pedagógica Experimental (EPE) y destacado impulsor del Movimiento Pedagógico. Paz en la tumba para un hombre que fue pionero de la educación alternativa y que dedicó su vida a transformar la escuela tradicional mecánica y arbitraria en una escuela más participativa y alegre, una escuela en la que los niños y las niñas jueguen de manera más libre y colectiva.




Fuente:
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lunes, 29 de septiembre de 2025

CURSO EN BURGOS: "Educar en la adolescencia"

 





 ESCUELA DE PADRES Y EDUCADORES 

Educarse para educar – Educar en la adolescencia


El próximo sábado 18 de octubre de 2025 comienza una nueva edición de la ESCUELA DE PADRES Y EDUCADORES, organizada por Encuentro y Solidaridad y la Delegación de Familia y Vida de Burgos.

En esta ocasión, el curso estará dedicado a un tema apasionante y decisivo: la educación en la adolescencia.

 El curso se desarrollará estos sábados:

📅 18 de octubre, 8, 22 y 29 de noviembre

🕔 de 17:00 a 20:00 horas


Organiza: Encuentro y Solidaridad + Delegación de Familia y Vida (Burgos)

Lugar: Espacio “Compañeros Valentin Palencia”. Seminario Diocesano de Burgos. C/ Conde de Guadalhorce. 

Ponentes:

• Clemente Guerra – 32 años profesor en el IES Cristo Rey (Valladolid)
• Maricarmen Sanz – Maestra y orientadora familiar

👉 Este matrimonio burgalés, con más de 40 años de experiencia impartiendo cursos de orientación familiar en colegios de toda España, traerá por cuarta vez a Burgos su método cercano, práctico y lleno de buen humor.

🎯 Objetivo del curso:

Durante estas sesiones, los ponentes nos invitarán a descubrir herramientas eficaces para:

✔️ Corregir conductas sin caer en la confrontación.

✔️ Prevenir conflictos antes de que aparezcan.

✔️ Fomentar virtudes y fortalezas en los hijos.

✔️ Combinar ternura y firmeza en la educación diaria.


El objetivo es claro: aprender a disfrutar de los hijos para que ellos, poco a poco, conquisten su autonomía y madurez. 

El curso sigue una metodología participativa en la que se dialoga, se comparten experiencias y se proponen estrategias educativas reales y aplicables al día a día.

Con humor, humildad y pasión por la educación, Clemente y Maricarmen nos acompañarán en este camino de esperanza, ayudándonos a formar hijos capaces de llevar una vida plena, responsable y solidaria.

Las plazas son limitadas, por lo que es necesario rellenar un formulario online.

El material del curso se entregará el primer día, justo antes de comenzar.

¡No pierdas esta oportunidad única para crecer como padre, madre o educador!

Educar bien es el mayor regalo que podemos dar a nuestros hijos.


 ¡Una oportunidad única para crecer como padres y educadores!


 Plazas limitadas – Inscripción online

Enlace de inscripción al curso👇🏻


📖 Material incluido (se entrega el primer día)







EDUCACIÓN Y NOVIOLENCIA

Presentación del Decálogo sobre Educación y Noviolencia En un mundo digital lleno de prisas, juicios y agresividad en las redes socia...