miércoles, 3 de junio de 2026

ENTENDIENDO EL CEREBRO EN CONSTRUCCIÓN DEL ADOLESCENTE

Cuantas veces observamos los cambios del cerebro adolescente con mezcla de confusión y tristeza. Los padres y madres pasamos de ser un confidente a ser una amenaza en muy poco tiempo.

Vamos a tratar de explicar algunos de los cambios mediante la neurociencia y para ello nos servimos de las investigaciones y declaraciones del neurocientífico David Bueno i Torrens; del filósofo y pedagogo José Antonio Marina; del neuropsicólogo Álvaro Bilbao; y en las aportaciones sobre neurociencia, estrés y vínculo emocional de Almudena Castellanos y Miriam Rojas.

David Bueno i Torrens, doctor en biología e investigador de la Universidad de Barcelona, lleva años estudiando el cerebro adolescente. Su explicación es sencilla pero poderosa: “lo que interpretas como rebeldía, distancia o mala actitud tiene una base biológica muy concreta”; el cerebro está en obras.


Tres zonas que lo explican todo.


Imagina que en la cabeza de tu adolescente están reformando, “al mismo tiempo”, tres habitaciones clave de una casa. Con todo el caos que eso implica.




Antes de la adolescencia, la voz de la madre activaba en el cerebro del hijo “el centro de recompensa” (el de bienestar y placer). Escuchar a mamá, automáticamente, le hacía sentir bien.

Pero durante la adolescencia, esa misma voz puede activar “la amígdala”… en modo amenaza, y no porque tú hayas cambiado ni porque hayas hecho algo mal. “Es su cerebro reconfigurando sus respuestas”. Y lo más asombroso: este cambio puede producirse en cuestión de días.


El podado neuronal.


El cerebro adolescente hace algo llamado "podado neuronal". Como cuando podas un árbol: “elimina conexiones que ya no son útiles para dejar espacio a las que sí lo serán”.

Por tanto, no es destrucción. Es construcción. El cerebro infantil construye conexiones a toda velocidad, pero en la adolescencia necesita reorganizarse, quedarse solo con lo esencial.

David Bueno señala algo incómodo, pero necesario: “la presencia constante de los adultos mirando el teléfono delante de sus hijos influye más en el cerebro adolescente que el tiempo que ellos mismos pasan conectados”.


“La segunda ventana de oportunidad: Por qué la adolescencia es un regalo”

El filósofo y pedagogo, José Antonio Marina, lo dice claro: entre los 13 y los 16 o 17 años, el cerebro atraviesa una segunda etapa de gran aprendizaje. Es el momento de decidir sobre la propia personalidad.

Y el neuropsicólogo Álvaro Bilbao añade: "La inmensa mayoría de los adolescentes son maravillosos: motivados, curiosos, colaborativos. Solo tienen la mecha más corta. No son enemigos. Son adolescentes. Y eso es justo lo que tienen que ser."

La neurocientífica Almudena Castellanos insiste en algo clave: “un cerebro en desarrollo es muchísimo más sensible al estrés, la sobreexigencia y la hiperestimulación”. Dormir poco, vivir permanentemente conectados o recibir impactos continuos de redes sociales modifica literalmente cómo el cerebro procesa las emociones y la autoestima. Necesita pausas reales: silencio, aburrimiento, descanso, contacto humano y movimiento físico.

David Bueno afirma que lo que de verdad necesitan (aunque pidan lo contrario) es sentirse queridos. "Cuando pensemos que no merecen la pena que los queramos, más debemos quererlos, porque más apoyo emocional necesitan." No para sobreprotegerles, no para excusar sus actitudes, sino para que tengan la estabilidad suficiente desde la que ir aprendiendo a reflexionar por sí mismos.

La adolescencia no es el final, es el puente. Como padres y madres debemos saber que nuestro hijo no nos está rechazando, está aprendiendo a volar, y para hacerlo necesita alejar el nido… pero también saber que el nido sigue ahí. La clave es si seguimos disponibles, pacientes y sin juzgar. La verdad que no es fácil.


El cerebro del adolescente es como una casa en reformas. Hay polvo, ruido y desorden, pero al final… habrá un hogar más fuerte, más único y más preparado para el mundo.


Una pregunta para reflexionar:

¿Qué pequeño gesto puedes hacer esta semana para que tu hijo sienta que, aunque cambie, tu apoyo no lo hará?


5 cosas que puedes hacer con tu adolescente

Basado en las recomendaciones de Bueno, Bilbao, Marina y otros expertos:


1. Cena sin pantallas: 20 minutos de conversación real (Bilbao).

2. Valida sus emociones: En lugar de "No exageres", prueba "Entiendo que esto te frustre" (Miriam Rojas).

3. Dale espacio físico: Llama a la puerta antes de entrar a su habitación (Bilbao).

4. Cuida tu ejemplo con el móvil: Si tú no lo usas en su presencia, él lo notará (Bueno).

5. Normaliza el error: Dile "Estás aprendiendo a ser adulto, y está bien equivocarse" (Marina).


Por Belen Marijuán (maestra, psicopedagoga)  y Francisco Rey (educador  y profesor de secundaria)




lunes, 18 de mayo de 2026

EL ENGAÑIABOBOS: LO QUE NO SE EJERCITA SE PIERDE


Hay artículos que incomodan. Este es uno de ellos. Y precisamente por eso merece estar en la mesa de toda familia, en la sala de profesores, en cualquier espacio donde adultos responsables se pregunten qué mundo estamos construyendo para los que vienen detrás.

El escritor Juan Gómez-Jurado arranca con una imagen que desarma: los médicos que recomendaban fumar, la Guinness para embarazadas, la heroína Bayer para la tos infantil. Postales absurdas de otro tiempo. Y entonces lanza la pregunta que quema: ¿de qué nos reirán dentro de cuarenta años?

La respuesta, incómoda, ya la conocemos.

El artículo no es un panfleto tecnófobo. Es un diagnóstico sobre la abdicación del pensamiento: la nuestra y, por extensión, la de nuestros hijos. Describe con precisión quirúrgica algo que padres y educadores ya intuyen pero rara vez se atreven a nombrar: que estamos criando generaciones enteras a las que les estamos quitando el derecho a esforzarse, a equivocarse, a no saber —y a aprender precisamente desde ahí.

Un niño paralizado ante una multiplicación sin batería en la tablet. Una adolescente preguntándole a un chatbot qué debe sentir ante la muerte de su abuelo. No son anécdotas: son síntomas.

Lo que Gómez-Jurado pone sobre la mesa —y que todo educador reconocerá— es que el músculo del pensamiento crítico se atrofia exactamente igual que cualquier otro músculo cuando no se usa. Y que las grandes tecnológicas saben lo que hacen, igual que lo sabían las tabacaleras. No por casualidad emplea el mismo marco: los mismos despachos de relaciones públicas, los mismos expertos a sueldo, los mismos discursos sobre la libertad del consumidor adulto.

Leer este artículo no resuelve nada. Pero obliga a hacerse preguntas que sí lo pueden resolver: ¿Cuándo fue la última vez que dejé a un niño aburrirse en silencio? ¿Qué le estoy enseñando cuando le doy el móvil para que no moleste? ¿Qué modelo de pensamiento estoy transmitiendo cuando yo mismo delego en la máquina lo que podría construir con mis propias palabras?

La reflexión interpela especialmente a quienes acompañamos a las nuevas generaciones. Porque educar nunca fue solo transmitir información. Educar es enseñar a pensar, a discernir, a convivir con la duda, a construir criterio propio. Y eso requiere tiempo, esfuerzo y, a veces, silencio. Justo lo contrario de la inmediatez que hoy domina nuestras pantallas.

Este artículo merece ser leído no porque tenga todas las respuestas, sino porque se atreve a formular preguntas urgentes. Preguntas incómodas, sí, pero necesarias. Nos obliga a detenernos y pensar qué tipo de inteligencia queremos fomentar en nuestros hijos y alumnos: una inteligencia delegada en máquinas o una inteligencia humana capaz de comprender, crear, cuestionar y sentir.


No hace falta estar de acuerdo con todo. Hace falta leerlo. Y discutirlo. Y que esa discusión ocurra entre personas —sin asistentes virtuales de por medio.



Mostramos a continuación el artículo completo.

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EL ENGAÑIABOBOS


Cuánto tardaremos en darnos cuenta del coste de la inteligencia artificial y cuánto daño habrá hecho mientras tardamos en verlo, es la pregunta que nadie quiere formular

«Más médicos fuman Camel que cualquier otro cigarrillo». Es 1946 y un señor con bata blanca y bigote responsable te mira desde la página de la revista. En los años cincuenta, una embarazada radiante levanta una jarra de cerveza Guinness: le sentará de maravilla a usted y a su bebé. En otra página, un crío de tres años con chupete ríe junto a su botellín de vino tinto rebajado con agua, porque eso fortifica la sangre. En misma revista, unos años antes, el jarabe Bayer recomienda heroína para la tos infantil –«calma sin sedar»–. Hoy nos parecen postales de un planeta marciano. Reímos con la superioridad cómoda del que se cree a salvo.

Estropear la comodidad es tan sencillo como preguntar: ¿de qué nos reiremos dentro de cuarenta años?

Hagamos memoria, que es ejercicio cada vez más raro. Cuando yo era un crío, hacer un trabajo de clase significaba bajar a la biblioteca, abrir la enciclopedia –Espasa, Larousse, Salvat– y pelearse con un índice de dos kilos. Después llegó internet y abrimos la Wikipedia, y los profesores nos miraban como si hubiéramos copiado de la chuleta de un compañero más listo. La Wikipedia, decían, no es fuente fiable. La Wikipedia, ese chiste.

No estaban del todo equivocados, porque toda fuente puede manipularse y conviene contrastar. Lo que ninguno preveía es que un día echaríamos de menos aquella Wikipedia denostada, donde al menos había un autor humano, una cita, una página de discusión, alguien que había peleado por la verdad de cada coma. Hoy la Wikipedia parece la Británica al lado de un resultado de Google. Y un resultado de Google parece la Wikipedia al lado de la respuesta que arroja una IA en cuatro líneas mal escritas, sin firma, sin fuente y sin posibilidad de réplica. Hemos descendido tres peldaños y nos hemos convencido de que volamos.


Los niños de hace diez años buscaban en internet. Los de hoy no abren la calculadora. Para qué, si tienen el oráculo. Para qué dividir, multiplicar, conjugar, recordar. Para qué pensar.

Y no son solo los niños. Abogados que firman escritos con jurisprudencia inventada, médicos que se apoyan en diagnósticos automáticos, periodistas que entregan a las cuatro de la mañana columnas que nadie ha pensado. Una sociedad entera abdicando del esfuerzo a cambio de la dulzura inmediata del atajo.

Y mientras tanto, la IA. Todo es IA. El móvil trae un botón para la IA. WhatsApp tiene un 'widget' flotante de IA. Facebook sugiere conversaciones con IA. Word redacta por nosotros, el correo responde por nosotros, la nevera –dicen– pronto pedirá la cena por nosotros. Cualquier día nos pedirá la opinión por nosotros, y aplaudiremos.

Hemos dejado de preguntarnos qué es. Y eso, en cualquier sociedad mínimamente adulta, debería encender todas las alarmas.

Porque, ¿qué es la IA? Un pozo sin fondo de extracción del yo. Cada consulta, cada duda, cada pregunta íntima que tecleamos a las tres de la madrugada se convierte en mineral para refinar el modelo. Una disolución del individuo en la nube, al servicio de cuatro empresas californianas que no responden ante nadie. Sus consejeros delegados juran hoy ante el Congreso de Estados Unidos lo mismo que juraban hace treinta años los presidentes de Philip Morris: que su producto es seguro, que ellos son los primeros interesados en regularlo, que confiemos.

Pero hay algo peor, y es la otra mitad de la transacción: lo que nos llevamos a casa a cambio. Nos llevamos la atrofia. La pérdida de la inteligencia básica, esa que se construye lentamente cargando peso –memorizar capitales, resolver una raíz cuadrada, escribir un párrafo desde cero, leer un libro hasta el final, sostener un argumento sin ayuda externa, aburrirse quince minutos en silencio–. Nos llevamos la dimisión del pensamiento crítico, que es el músculo más caro de mantener y el primero que se pierde cuando se delega.

Y los niños, de nuevo, los niños. Que aprenderán a no aprender. Que tendrán todas las respuestas y ninguna pregunta. Que crecerán convencidos de que pensar es para listos y de que ellos no necesitan serlo, porque tienen una aplicación que lo hace por ellos.

He visto a un niño de 9 años quedarse paralizado ante un siete por ocho porque la 'tablet' estaba sin batería. He visto a una adolescente preguntarle a un 'chatbot' por la noche qué debía sentir ante la muerte de su abuelo. He visto a un universitario entregar un trabajo escrito íntegramente por la máquina y defenderlo, ofendido, porque él había escrito el 'prompt'.

Hablar de regular un mercado produce urticaria. Lo sé. Soy el primero al que le sale el sarpullido. Pero ni el más liberal de los liberales defiende ya que pueda venderse tabaco a un niño de doce años, ni cerveza a una embarazada, ni cocaína al portador. Esa pelea la dimos hace décadas, con esfuerzo, con tiempo y con muertos, y la ganamos a pesar de las tabacaleras, que durante cuarenta años contrataron médicos a sueldo, financiaron estudios, sembraron dudas científicas y compraron parlamentarios. Las grandes tecnológicas hoy hacen exactamente lo mismo, con manuales más sofisticados, los mismos despachos de relaciones públicas y los mismos discursos sobre la libertad del consumidor adulto.

La pelea por las redes sociales en la infancia la estamos empezando ahora, con el mismo desfase de medio siglo. Y solo ha costado unos cuantos cientos de suicidios adolescentes y trescientos mil casos de ciberacoso al año. Una nadería estadística. Un peaje razonable, dirán los algoritmos cuando aprendan a hablar como ejecutivos.

Cuánto tardaremos en darnos cuenta del coste del engañIAbobos –porque ese es su nombre verdadero, y lo será siempre– y cuánto daño habrá hecho mientras tardamos en verlo, es la pregunta que nadie quiere formular.

Pero alguien tendrá. Antes de que nuestros nietos vean nuestras fotos felices, abrazados a un asistente virtual, y se rían como nos reímos hoy del médico que recomendaba Camel. Con la diferencia, escalofriante, de que entonces solo se nos iba el pulmón. Esta vez se nos va la cabeza.


Juan Gómez-Jurado
Es escritor

Publicado en el diario ABC el 17 de mayo de 2026 






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martes, 21 de abril de 2026

“Los libros, no las pistolas”: Ehsan Ullah Khan sacude conciencias en Burgos


Por Belén Marijuán y Francisco Rey Alamillo / Encuentro y Solidaridad – AIMCE

Burgos acaba de vivir días que no se olvidan fácilmente. Del 15 al 18 de abril de 2026, Ehsan Ullah Khan —periodista, fotógrafo, fundador del Frente de Liberación del Trabajo Forzado de Pakistán (BLLF) y de Asociación Iqbal Masih contra la Esclavitud (AIMCE) , padre adoptivo de Iqbal Masih y mártir en vida— volvió a Burgos para remover las conciencias dormidas y recordar al mundo que hay niños que siguen encadenados y no habrá Paz mientras no haya una educación al servicio de la Paz. Ello exige no negar al hombre la capacidad crítica de leer su propio mundo. “La paz auténtica no puede germinar en los surcos de una ignorancia impuesta” . “ El actual ecosistema educativo de élite prioriza la brillantez técnica a expensas de la conciencia, gestando un mundo de mentes vacías de la integridad moral necesaria para detener este mundo en guerra” manifestó Ehsan Ullah Khan.




Su relación con Burgos no es nueva. Desde 2011 regresa periódicamente, tejiendo vínculos con universidades, colegios, asociaciones y familias. Este año ha tenido un enfoque más intenso por su relación con la universidad de Burgos y Salamanca.

Un libro y una economía nueva

El 15 de abril presentó en el rectorado de la Universidad de Burgos el proyecto editorial The Foundation of a New Global Economy —en español, la base de una economía sin explotación—, con prólogo de Kailash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz en 2014. El vicerrector de Relaciones Institucionales, Cultura y Proyección Social de la UBU, Delfín Ortega, recibió el acto con las palabras que este libro merece: una obra que convierte la memoria del sufrimiento en exigencia de verdad y la verdad en responsabilidad pública.

Enrique Cabero, presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, subrayó la urgencia de un compromiso democrático internacional por la paz y los derechos humanos para erradicar  la esclavitud en todos los niveles, especialmente en la infancia y la adolescencia. También destacó el vínculo especial que Ehsan Ullah Khan tiene con Castilla y León, a través de AIMCE.


Además, Ullah Khan subrayó la necesidad de transitar hacia una «economía sin explotación» que se base en la justicia y sea desarrollada en la paz. «La educación es la estructura que hay detrás de todo el sistema», afirmó, para agregar que «en la economía global, lo primero por lo que hay que empezar es por cambiar la educación».




Diversos encuentros en la ciudad.

El jueves 16 de abril de 2026, en el Salón de Actos de la Facultad de Educación de la Universidad de Burgos, Ehsan Ullah Khan protagonizó el acto central del Día Internacional contra la Esclavitud Infantil.

Ehsan formuló preguntas a los estudiantes, habló de vocación, de futuro. Su tesis es tan sencilla como radical: “Los estudiantes no conocen los derechos de los niños del mundo”, advirtió. Y añadió algo que debería resonar en cada aula y en cada rectorado: “Si los derechos de los niños no están en la base, no es posible ningún cambio mínimo en la educación. El mundo creará instituciones que valoren el espíritu emprendedor, la burocracia, las notas… pero no serán constructores de paz.”

Su sentencia más citada fue : “El principal instrumento para el cambio no son las pistolas sino los libros y la educación.” Y muchos millones de niños y niñas no tienen acceso a ella. El subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente, asistió a la conferencia y agradeció el trabajo de Ehsan e invitó a la asociación AIMCE a participar en los trabajos contra la esclavitud moderna.



El sábado 18, en el Espacio “Compañeros Valentín Palencia” del Seminario Diocesano de Burgos, Encuentro y Solidaridad y AIMCE organizaron el encuentro sobre la Educación Liberadora. Educar en un mundo de cadenas invisibles. Ante una audiencia que unía militantes católicos, educadores y amigos, Ehsan , que es musulmán, habló de paz y de guerra, conectando su lucha con el mensaje del recién elegido Papa León XIV: “La misión del Papa León XIV es muy importante, y he tenido la oportunidad de escucharle en la misma línea de la lucha que llevamos.” Y recordó las palabras del Papa León XIV: “El mundo está siendo asolado por un puñado de tiranos... pero se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas solidarios” . “¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el nombre mismo de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, sumiendo al mundo en la oscuridad y la inmundicia!” “ Cristianos y musulmanes pueden vivir juntos y ser amigos”.

Sus palabras sobre la cruz —símbolo del compromiso cristiano— resonaron con fuerza en aquel espacio eclesial: “Cuando Jesús dice que todos debemos llevar la cruz, significa que todos estamos llamados a sacrificarnos, a llevar la cruz de la justicia, la igualdad, la solidaridad, y a no tener miedo a la muerte.”

Ehsan se reunió con estudiante de la ESO, de Bachillerato y Ciclos Formativos en dos centros educativos de Burgos, así como con inmigrantes sin techo, en los cuales recordó la dignidad de todo ser humano, y la importancia de la educación como vía para la paz. “Tanto el Islam como el cristianismo están a favor de la acogida al necesitado, al inmigrante”, afirmó con firmeza, denunciando a quienes invocan la fe para cerrar fronteras. "Personalidades como Jesucristo, Mahoma, Einstein... fueron inmigrantes, refugiados” Animó a todos a amar el estudio como forma de forjar un futuro y tener una visión del mundo que priorice los derechos de la infancia.





Ehsan lleva décadas recordando que el consumismo que nos rodea tiene un reverso de esclavitud. “Unos compran sin parar y otros son esclavos”, señaló. Se necesitan 750 litros de agua para fabricar unos vaqueros y en la fabricación de estos vaqueros se utilizan químicos que contaminan la tierra y enferman a niños. Los niños también son atados a telares para que nosotros podamos comprar alfombras baratas. La cadena que no se ve llega hasta nuestros armarios.

También denunció el uso de las armas biológicas en Pakistán en los años 70 y 80 con un experimento americano del virus de la fiebre amarilla, lo cual mató a muchas personas, la mayoría esclavos.

Cuando hizo pública esta noticia en la prensa pakistaní fue arrestado y torturado con secuelas físicas que aún hoy continúan.



Una visita que deja huella tras una historia de compromiso- —12 veces encarcelado, torturado, condenado a muerte, exiliado en Suecia, con 250 escuelas derribadas por el ejército pakistaní— y no es una historia del pasado. Es una acusación presente que nos llama al compromiso: mientras haya un solo niño esclavo, sin derechos, no podemos permanecer indiferentes.

El grito de WE ARE FREE con el que finalizamos los encuentros nos lleva a ser conscientes (de sacar del subconsciente) la realidad de opresión y miedo que existe para que esta sea liberada.

Ehsan continúa su ruta por otras ciudades, y nosotros nos quedamos con la tarea de seguir trabajando por construir realidades de encuentro y solidaridad.







martes, 7 de abril de 2026

COMO AFECTA EL CONSUMO DE VIDEOS CORTOS AL CEREBRO DEL ADOLESCENTE Y EL JUICIO A LAS GRANDES PLATAFORMAS

Por Francisco Rey Alamillo (*)

Una revisión de la evidencia científica sobre TikTok, Reels y Shorts, y sus efectos sobre el autocontrol, la atención y el desarrollo cognitivo. El cerebro de una generación no era un experimento teórico. Era un modelo de negocio. Y la justicia, lentamente, lo está nombrando así.



El estudio que lo confirmó con electrodos

La alarma no viene de padres preocupados ni de pedagogos conservadores. Viene de los laboratorios de neurociencia. Un equipo de la Universidad de Zhejiang (China) reclutó a 48 participantes —35 mujeres y 13 hombres, con una edad media de 21,8 años— y midió su actividad cerebral mediante electroencefalogramas (EEG) mientras realizaban tareas que exigían concentración.(1)

Los resultados, publicados en Frontiers in Human Neuroscience (junio de 2024), mostraron una correlación negativa significativa entre la tendencia a la adicción a los vídeos cortos y la potencia de las ondas theta en la región prefrontal (r = −0,395, p = 0,007), así como con la capacidad de autocontrol medida mediante la Escala de Autocontrol (r = −0,320, p = 0,026). (2)

En lenguaje llano: cuanto mayor es el consumo compulsivo de vídeos cortos, menor es la actividad en la corteza prefrontal, la región encargada del enfoque y la toma de decisiones. Las ondas theta, asociadas al control ejecutivo, se reducen en los usuarios más intensivos.(3)




¿Qué le ocurre exactamente al cerebro?

Los vídeos cortos, al ser autoestimulantes y ricos en contenido, captan la atención con un mínimo esfuerzo psicológico. El consumo prolongado puede involucrar principalmente las regiones cerebrales corticales de orden inferior —como las asociadas al procesamiento emocional— y suprimir la actividad en áreas de orden superior responsables del autocontrol y la atención.(4)

El mecanismo es análogo al de otras adicciones conductuales. El flujo incesante de novedades activa una y otra vez la liberación de dopamina, generando un "bucle de retroalimentación" difícil de interrumpir. Este patrón puede condicionar al cerebro a buscar estímulos cada vez más breves, intensos y frecuentes, disminuyendo la tolerancia a la espera, al aburrimiento y a las tareas que requieren concentración sostenida.(5)






El fenómeno se asemeja a lo que ocurre en otras formas de adicción digital —como los videojuegos o el uso compulsivo de redes sociales—, donde la exposición prolongada reconfigura los circuitos de placer, haciendo más difícil desconectarse.(3)

La revisión masiva: casi 100.000 participantes. 

El estudio de Zhejiang no es un caso aislado. Una revisión publicada en septiembre de 2025, que analizó 71 estudios con un total de casi 100.000 participantes, reveló que el consumo excesivo de vídeos cortos se asocia con una cognición más deficiente, especialmente en lo que respecta a la capacidad de atención y el control de impulsos. (6)

La preocupación ha crecido tanto que Oxford University Press coronó como palabra del año 2024 el término brain rot —"podredumbre cerebral"—, definido como el supuesto deterioro del estado mental o intelectual de una persona provocado por el consumo masivo de contenido digital de baja calidad.(6)

El algoritmo que fabrica el hábito en 35 minutos

Detrás de la adicción no solo hay biología. Hay ingeniería deliberada. Según una investigación de The Washington Post, basada en el análisis de historiales de visualización de más de 1.100 usuarios y en el seguimiento de 15 millones de vídeos entre abril y septiembre de 2024, el algoritmo de TikTok favorece un consumo cada vez más frecuente, incluso entre quienes comenzaron con una interacción ocasional. (7)

El dato más inquietante: según documentos internos de TikTok expuestos en una demanda multiestatal, bastaron alrededor de 260 vídeos —equivalentes a unos 35 minutos de uso— para que los usuarios empezaran a formar un hábito. Los participantes que al inicio dedicaban unos 32 minutos diarios pasaron a 45 minutos en solo una semana. (8)

El diseño de TikTok está orientado a maximizar la gratificación inmediata, promoviendo un consumo prolongado de contenido y potenciando los mecanismos de recompensa en cada sesión. El desplazamiento constante genera una ilusión de control, aunque en la práctica el algoritmo dirige la experiencia.(8)




Efectos observados en adolescentes

Los diversos estudios y observaciones clínicas señalan que el uso intensivo de TikTok y otras plataformas de vídeos cortos puede estar vinculado con:

  • Dificultades de concentración y disminución de la atención sostenida, lo que afecta el rendimiento escolar.
  • Aumento de la impulsividad y menor tolerancia a la frustración, al acostumbrarse a recompensas inmediatas.
  • Alteraciones del sueño, especialmente por el uso nocturno prolongado y la exposición a la luz azul.
  • Sensación de dependencia o ansiedad cuando no se puede acceder a la aplicación.
  • Comparación social constante, que impacta en la autoestima y el estado de ánimo. (8)

El cerebro adolescente: la diana más vulnerable 

Si estos efectos preocupan en adultos jóvenes, son especialmente graves en adolescentes. En esta etapa, las áreas relacionadas con la emoción y la recompensa —como el sistema límbico— maduran más rápido que la corteza prefrontal, responsable de la planificación, el autocontrol y la toma de decisiones. Esto significa que los jóvenes son más vulnerables a los estímulos inmediatos y menos capaces de regularlos a largo plazo. (5)

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao lo expresa sin rodeos: la plataforma no solo entretiene, sino que "adiestra" al usuario para crear una dependencia, moldeando su comportamiento sin que sea consciente. El cerebro de un joven está biológicamente programado para buscar novedades y recompensas sociales, y su sistema de autocontrol aún es inmaduro. (10)

El uso intensivo de TikTok y otras plataformas de vídeos cortos puede estar vinculado con dificultades de concentración y disminución de la atención sostenida —lo que afecta el rendimiento escolar—, así como con un aumento de la impulsividad y menor tolerancia a la frustración, al habituarse a recompensas inmediatas.

Las consecuencias en la vida real: el fenómeno phubbing

Los efectos no se quedan en el laboratorio. Varios participantes del estudio del Washington Post describieron su experiencia como una forma de adicción. Algunos reconocieron que el desplazamiento continuo provocaba una pérdida de la noción del tiempo y el desinterés por actividades fuera de la pantalla. En casos extremos, los entrevistados mencionaron dificultades para concentrarse o expresar ideas propias después de pasar horas viendo vídeos cortos.(7)

Estudios recientes muestran que el consumo de vídeos de formato corto disminuye el autocontrol y favorece comportamientos impulsivos, lo que puede derivar en dificultades para concentrarse y en una mayor tendencia al phubbing: ignorar a las personas presentes para prestar atención al teléfono.(9)

La profesora Meredith David, de la Universidad de Baylor, advierte que estos hábitos digitales tienden a sustituir actividades sociales y pueden afectar la salud mental, restando tiempo para compartir con amigos, familia o realizar actividades productivas.(8)


¿Son reversibles estos cambios?

La pregunta que más inquieta a los investigadores es si el daño es permanente. El investigador Gupta señaló que podrían necesitarse muchos años de estudios adicionales para determinar si los cambios cognitivos asociados con el consumo de vídeos cortos son reversibles, y que le preocupa que haya creado un nuevo tipo de adicción —comparable a "los videojuegos y la televisión con esteroides"—. Reconoció que la investigación sobre el alcohol, los cigarrillos y las drogas tardó más de 75 años en desarrollarse plenamente.(6)

Sin embargo, hay matices importantes. Los investigadores aclaran que esto no significa que haya que tildar a TikTok, Reels o Shorts de aplicaciones que destruyan literalmente el cerebro. Y algunos expertos señalan que los vídeos cortos también han generado oportunidades de aprendizaje y construcción de comunidades en línea.(11)


Es necesario incidir en las consecuencias que puede tener el consumo de vídeos cortos y reforzar la importancia de poner en marcha medidas para mitigar la adicción, especialmente entre los más jóvenes.(4)

TikTok incluye funciones para limitar el tiempo de pantalla y mostrar recordatorios de descanso, pero el estudio mostró que estas opciones no resultaron efectivas para muchos usuarios: quienes intentaron establecer límites continuaron usando la aplicación al alcanzar los avisos, y los vídeos con mensajes para "tomarse un descanso" estuvieron entre los más ignorados. (7)


Conclusión: No es un accidente. Es un modelo de negocio

Lo que la neurociencia lleva años documentando, los tribunales lo están comenzando a nombrar con la palabra correcta: daño deliberado.

Reducir este problema a una cuestión de autocontrol individual es una trampa moral. Equivale a responsabilizar al fumador mientras se absuelve a la tabacalera. La comparación no es retórica: los demandantes en los juicios actuales contra Meta, TikTok y YouTube argumentan que estas empresas incorporaron deliberadamente características de diseño destinadas a maximizar la participación de jóvenes para impulsar ingresos publicitarios, inspirándose en técnicas utilizadas por máquinas tragamonedas y la industria tabacalera. (12)

Estas plataformas no son neutrales. El fiscal general del Distrito de Columbia describió el algoritmo de TikTok como un “inductor de dopamina”, creado para ser intencionalmente adictivo, a pesar de que la empresa sabía que estas conductas conducirían a “daños psicológicos y fisiológicos profundos”, como ansiedad, depresión, dismorfia corporal y otros problemas duraderos. (13)

No es un efecto secundario ni un daño colateral. Es el producto. El negocio es el tiempo de atención robado, y el instrumento es un algoritmo que explota deliberadamente los circuitos de recompensa del cerebro humano, especialmente en menores cuyos mecanismos de defensa prefrontales aún no están maduros.

La respuesta política ya ha comenzado, aunque llega tarde

El mundo empieza a reaccionar. Desde el 25 de julio de 2025, en el Reino Unido las plataformas digitales deben implementar medidas para proteger a los niños de contenidos dañinos, verificar la edad de los usuarios, modificar los algoritmos para filtrar contenido perjudicial en los feeds infantiles y nombrar a un responsable de seguridad infantil. (14) El primer ministro Keir Starmer lo ha dicho sin ambigüedad: “Ninguna plataforma tiene barra libre”, y ha anunciado la posibilidad de restringir herramientas como el scroll infinito, descritas explícitamente como “dañinas”. (15)

En Estados Unidos, la batalla ha llegado a los tribunales. Meta, TikTok y YouTube han tenido que comparecer ante un jurado en Los Ángeles en el primer juicio civil por acusaciones de haber diseñado funciones adictivas que habrían afectado la salud mental de menores, en un caso que podría influir en más de mil demandas similares en curso.(16) TikTok y Snapchat ya alcanzaron acuerdos extrajudiciales antes del juicio —en términos no revelados—, mientras que Meta y YouTube fueron demandadas.(12)




El veredicto de la historia: los tribunales hablan


Marzo de 2026. Lo que durante años fue advertencia científica se ha convertido en condena judicial.


Dos fallos en 48 horas: el derrumbe del muro de impunidad


El 25 de marzo de 2026, un jurado de Los Ángeles declaró a Meta y YouTube responsables de haber perjudicado a una joven debido al diseño adictivo de sus plataformas. Ambas empresas deberán pagar seis millones de dólares en total: tres millones en daños compensatorios —asignando a Meta el 70% y a YouTube el 30% restante— y otros tres millones en daños punitivos, tras concluir el jurado que ambas habían actuado con malicia, conducta abusiva o fraude. (17)

El caso tiene nombre y rostro. La causa fue impulsada por una joven identificada como K.G.M., que hoy tiene 20 años. Según su testimonio, el uso casi constante de plataformas como Instagram produjo episodios de depresión, ansiedad y dismorfia corporal, marcados por una dinámica de uso compulsivo y el temor constante a quedar fuera de los espacios de interacción en línea. (18) Llegó a pasar hasta 16 horas diarias en ellas, habiendo comenzado a consumir contenido en YouTube a los seis años de edad. (19)


Apenas 24 horas antes, en Nuevo México, llegó otro golpe. Un jurado encontró a Meta responsable de exponer a menores ante depredadores sexuales en Facebook e Instagram, debido a fallas de seguridad. La sentencia impuso 375 millones de dólares en sanciones civiles. (20)

La estrategia del fiscal fue contundente: creó cuentas falsas que simulaban pertenecer a una madre y su hijo, y documentó cómo la cuenta del menor recibió cientos de fotografías obscenas de hombres adultos, acumulando tantos seguidores que Instagram le recomendó pasarse a una cuenta profesional.(21)


Lo que dijo el jurado: no fue un accidente


Lo más relevante del veredicto no es solo la cuantía, sino su lógica: el jurado concluyó que las aplicaciones estaban diseñadas como auténticas “máquinas de adicción”. No se cuestiona un vídeo o un comentario concreto, sino un conjunto de decisiones de diseño que empujan al usuario a permanecer conectado el máximo tiempo posible, muchas veces sin ser plenamente consciente: el scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones constantes y los algoritmos de recomendación encadenada. (22)

La madre de otra víctima, presente en la sala, lo resumió sin eufemismos: “Las empresas tomaron una decisión consciente. No fue un accidente. Y los padres no son responsables, eso está claro. Sabían el daño que estaban causando, evaluaron los riesgos, y aun así no cambiaron su forma de actuar.” (23)

Zuckerberg tuvo que testificar. Durante el juicio en California, sostuvo que la joven había falseado su edad al crear cuentas antes de cumplir los 13 años, aunque reconoció que Instagram tardó en detectar que algunos perfiles pertenecían a menores. El fallo adverso no pudo evitarse. (24)

Esto es solo el principio: 2.500 demandas en curso

Las sentencias de marzo de 2026 son los primeros grandes reveses judiciales para las plataformas desde que hace tres años se las empezó a llevar a los tribunales. No implican multas de gran cuantía para empresas que cuentan su facturación en decenas de miles de millones. Pero suponen un golpe importante para su modelo de negocio, y anticipan que vendrán más curvas: este año se celebrarán una decena de juicios más, y se calcula que hay más de 2.500 en todo el país.(21)


Los abogados de los demandantes comparan el fenómeno con la crisis de los opioides: en ambos casos, el eje es la adicción y los riesgos asociados a productos que producen descargas de dopamina que afectan la conducta, y en ambos casos las compañías conocían los riesgos y los minimizaron para beneficiar sus ingresos.(18)

TikTok y Snapchat ya prefirieron no llegar al juicio. Snap y TikTok llegaron a acuerdos extrajudiciales antes del proceso, cuyos términos financieros no fueron revelados. Meta y YouTube, en cambio, se sentaron ante el jurado. Y perdieron.


La historia que comenzó en los laboratorios de electroencefalografía de Zhejiang ha llegado a los tribunales de California y Nuevo México.(25) El cerebro de una generación no era un experimento teórico. Era un modelo de negocio. Y la justicia, lentamente, lo está nombrando así.


La educación es necesaria. Pero no es suficiente.

La educación crítica —desarrollar desde la infancia la tolerancia a la demora de la gratificación, la atención sostenida y la conciencia sobre el diseño persuasivo— sigue siendo imprescindible. Pero nadie debería tener que enseñar a sus hijos a resistir una trampa que no debería existir.

Lo que se necesita es triple: educación familiar y escolar, regulación firme con dientes legales, y transparencia algorítmica obligatoria. Diseñar tecnología que debilita el autocontrol de menores, que reduce su capacidad de atención y que genera dependencia conociendo sus mecanismos neurológicos no es solo “poco ético”. Es inmoral. Y los actos inmorales con consecuencias colectivas documentadas exigen —como ocurrió con el tabaco— responsabilidad legal, no solo buenas intenciones.



Fuentes científicas citadas:

(1Yan, T. et al. (2024). Mobile phone short video use negatively impacts attention functions: an EEG study. Frontiers in Human Neuroscience, 18:1383913. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38993329/


(2Revisión de 71 estudios / ~100.000 participantes (sept. 2025), citada por Telemundo Chicago / CNN Health. 

(3Análisis de The Washington Post (15 millones de vídeos, 2024). 


(4)Trejos-Gil et al. (2024). Adicción a TikTok en universitarios colombianos. Revista de Comunicación y Salud, 14.


(5UNIR / Patricia Solís García (2025). TikTok y dopamina en el cerebro adolescente.

(6) ¿Es real el cerebro podrido? Estudios alertan por riesgos relacionados con videos cortos. Angela Yang. 3-12-2025
 
(7) Adictos a TikTok: así nos mantienen muchas horas viendo videos.  Vic Gerardo Banderas. 11-10-2025

(8)  Carolina Garcia. El algoritmo de TikTok y la pérdida de control del tiempo: lo que revela un análisis sobre su diseño adictivo. Expertos advierten que este diseño afecta la concentración, las relaciones sociales y el bienestar mental, por lo que recomiendan establecer límites de uso y reconocer cómo la plataforma influye en la conducta digital. 8-10-2025

(9) El algoritmo de TikTok refuerza hábitos adictivos en millones de usuarios que pasan horas en la app
La plataforma activa los circuitos de recompensa del cerebro y reduce la percepción del paso del tiempo, facilitando la formación de hábitos difíciles de romper


(10) Bilbao, Á. Neuropsicólogo. Entrevista en Moncloa.com. Ana Carina Rodríguez
13 octubre, 2025
«Si tu hijo usa TikTok, está siendo adiestrado por un algoritmo chino diseñado para crear adicción»: Dr. Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, explica su oscuro mecanismo. El cerebro de los adolescentes es biológicamente más vulnerable a este mecanismo debido a que su sistema de autocontrol aún no está completamente desarrollado. El neuropsicólogo Álvaro Bilbao advierte que la plataforma no solo entretiene, sino que "adiestra" al usuario para crear una dependencia, moldeando su comportamiento sin que sea consciente.

(11) ¿TikTok nos vuelve tontos? Un estudio compara su impacto cerebral frente a los Reels y los Shorts.
Miguel angel Chao 2-6-2026.


(12) TikTok Llega a un Acuerdo Para Evitar un Juicio por Adicción a las Redes Sociales.

 (13)  Univisión. 14 estados demandan a TikTok "por causar daños a la salud mental de los niños" 8-10-2024

(14) Sociedad Española de Siquiatría Legal. Una ley en Reino Unido para intentar que los menores hagan un uso seguro de internet. 4-11- 2025

(15)  El Reino Unido activa nuevas medidas para salvaguardar a los menores del contenido ilegal en Internet. Estudia prohibir las redes sociales a menores de 16 años
https://www.andaluciainformacion.es/articulo/mundo/reino-unido-activa-nuevas-medidas-salvaguardar-menores-contenido-ilegal-internet/202602160939503214204.html

(16) Meta, TikTok y YouTube van a juicio por presunto daño a la salud mental de menores. Se enfrentarán en Los Ángeles a su primer juicio civil con jurado por acusaciones de haber diseñado funciones adictivas que habrían afectado la salud mental de menores. El caso podría incidir en más de mil demandas similares en curso en Estados Unidos.

(17)Veredicto histórico: Meta y Youtube, culpables de adicción a redes sociales y deben pagar millonaria cifra. Este fallo histórico podría redefinir cómo las compañías digitales diseñan sus productos, obligándolas a priorizar la seguridad y la salud mental por encima del crecimiento y la permanencia del usuario
https://www.univision.com/noticias/estados-unidos/veredicto-juicio-meta-youtube-culpables-adiccion-redes-sociales-deben-pagar-millonaria-multa

(18)  LA NACION. Declaran a Meta y Google responsables en un juicio histórico sobre la adicción a las redes sociales El fallo abre un capítulo clave en los juicios contra las grandes tecnológicas al validar las acusaciones sobre diseño adictivo y daños en la salud mental de usuarios jóvenes
26-3-2026. 

(19) LA REPUBLICA.ES Redes sociales condenadas por adicción en menores: Meta y YouTube deberán indemnizar a una joven afectada. 27-3-2026
https://larepublica.es/2026/03/27/redes-sociales-condenadas-por-adiccion-en-menores-meta-y-youtube-deberan-indemnizar-a-una-joven-afectada

(20) UNIVISION. En dos días, Meta recibe dos condenas millonarias por exponer a menores y por funciones adictivas en sus plataformas. 25-3-2026.
https://www.univision.com/noticias/estados-unidos/en-dos-dias-meta-recibe-dos-condenas-millonarias-por-exponer-a-menores-en-sus-plataformas

(21) EL PAIS. La historia detrás del mayor golpe judicial al poder de Meta y YouTube, declaradas culpables de causar adicción en menores. En un entorno en el que cada vez más países se plantean el control en menores en el uso de las redes sociales, el histórico revés judicial en Estados Unidos contra los gigantes tecnológicos, apuntala la tesis de los que denuncian los efectos nocivos de las redes en la salud física y mental de los niños.

(22) ELOUTPUT.COM. Condena histórica a Meta y YouTube por su impacto en la salud mental. 7-4-2026.
Las sentencias en Estados Unidos se centran en el modelo de negocio y los algoritmos que generan dependencia, no en el contenido puntual que se publica.
La Unión Europea y España ya cuentan con un marco jurídico (DSA, Reglamento de IA, protección de menores, datos y productos defectuosos) que permitiría reclamar por daños similares.
Expertos alertan de un riesgo sistémico: aumento de depresión, ansiedad, TCA y polarización política entre adolescentes por el uso intensivo de redes sociales.

(23) EURONEWS. Meta y Google generaron deliberadamente adicción en los jóvenes, según una sentencia judicial. 26-3-2026.
https://es.euronews.com/2026/03/26/meta-google-generaron-deliberadamente-adiccion-jovenes-sentencia-judicial

(24) AMBITO. Condenaron a Meta y YouTube por negligencia en un caso de adicción de menores a redes sociales. 25-3-2026
https://www.ambito.com/tecnologia/condenaron-meta-y-youtube-negligencia-un-caso-adiccion-menores-n6259826
(25)


(25) Clare Duffy, CNN. Un jurado declara responsables a Meta y YouTube en un juicio por adicción en redes sociales 25-3- 2026
https://cnnespanol.cnn.com/2026/03/25/ciencia/jurado-responsables-meta-youtube-adiccion-trax



(*) Licenciado en Informática y educador


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